
El próximo domingo es San Valentín, día de los enamorados en todo el mundo y momento de tener pareja para no sentirse más solo que nunca. Pero en Cómo Conocí a Vuestra Madre ya lo han celebrado, y es que en “Rabbit or Duck” todo va centrado alrededor de las citas y, como bien dice el título, o se es conejo (malo) o se es pato (bueno).
Empezamos viendo que están los chicos viendo la 44º Superbowl, un evento por el cual se paraliza casi todo Norteamérica, y Barney Stinson ha aprovechado la ocasión para enseñar su número de teléfono por televisión; de este modo, conseguirá todas las chicas del mundo.
Por otro lado, Robin dice tener una cita con Don, ese compañero de trabajo que tiene alergia a ponerse pantalones y que no hace más que el payaso cuando están emitiendo el programa. Mientras ella les cuenta a sus amigos cómo ha sido el momento de que él le pidiera de salir, momento al que no se pudo negar porque estaban en directo, Lily se da cuenta de que no es realmente una cita, simplemente le ha dicho de ir a una fiesta en su piso. Robin se mosquea, pues ella está convencida de que sí es una cita, reacción que los demás interpretan como que ella está colgada de Don.
Ted Mosby, durante dicha conversación, se da cuenta de que va a pasar el día de San Valentín solo y soltero y les pide a Lily y Marshall que le busquen una chica, una mujer que le guste y con la que casarse.
Mientras tanto, Barney anda como loco con el móvil, el cual no deja de sonar prácticamente en todo el día. Para él, las citas nunca llegan a consumirse, pues siempre puede ser que la chica que te esté llamando esté más buena que con la que estás. De esta forma, entra en una espiral viciosa en la cual no puede dejar de desatender las llamadas y nunca termina sus citas, pues porque no le da tiempo.

Al final, con tanta adicción al móvil, Barney opta por tirarlo al container de la calle de atrás del Mc Laren’s y se va con su última cita. El problema es que ya está enganchado del todo e incluso alucina con la melodía mientras está con la rubia en su habitación, aunque luego resulta que es que oía la llamada, de verdad, desde su casa.
Llega el fin de semana y Lily y Marshall se dan cuenta de que se han olvidado por completo de buscarle una cita a Ted, por lo que empiezan a proponer a todas las chicas del bar si se quieren casar con su amigo Ted. El nivel de acoso es tal que hasta una chica rocía a Marshall con gas en los ojos, dejándole con una cara que parece que no haya dormido en 3 años.
Pero, al final, la encuentran, cuando Barney les da su móvil para que lo escondan y ellos, aprovechando la ocasión, atienden una de las llamadas. O sea, que Ted tiene una cita con una de las chicas de Barney.
Lo que no saben Lily y Marshall es que Ted había encontrado el móvil previamente, escondido en la caja del piano, y el poder de atracción del anillo (perdón, del móvil) pudo hasta con él, que empezó a viciarse con las llamadas. Por eso, mientras están en la cena de San Valentín los 4 y cuando él tiene que decidirse si casarse con Natalia o no, él los deja plantados y se va con otra chica con la que había quedado previamente, a pesar de que Natalia era una chica increíble, por fuera y por dentro.
Robin acude a la cita de Don junto a Ted, pues le pide que la acompañe. Lo que no se espera ninguno de los dos, por eso, es que Don esté en su sofá totalmente desnudo, algo que hace huir despavorido a Ted y, pocos segundos después, a ella.
Al día siguiente de trabajo, Don le pedirá disculpas por su comportamiento de todo este tiempo, alegando que es que no sabe estar soltero porque lleva media vida casado y la dejará de piedra cuando se levante a hacerle un café y descubra que Don lleva los pantalones puestos. Parece que aquí sí que ha clavado la flecha Cupido.
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